Inicio Foros Escalada, alta montaña y esquí de travesia Tour Ronde (3.792 m): ruta normal (PD)

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Sergio Marco hace 4 años, 11 meses. This post has been viewed 2240 times

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    Sergio Marco
    Moderador

    Segundo día en altura, dan una meteo impecable y para las dos cordadas, hoy será un día de tomar decisiones sin parar.

    31 Mayo 2015

    Uno de los platos fuertes del viaje, era la Gabarrou-Albinoni del Tacul. Algunos vídeos y la certeza de saber que las reuniones se encuentran equipadas, acabaron de encender la chispa adecuada.

    Pero también sabíamos que las condiciones del hielo ya no eran del todo buenas en esa vía, y Nasta y yo tampoco nos veíamos liderando un MD de hielo a 90º en pleno corazón de los Alpes.

    Así pues, Hugo y Alejandro, muy motivados, madrugan algo más que nosotros y se van a por la Gabarrou, aunque mientras desayunaban comentaban no sé qué de un crampón roto (¡?).

    Nasta y yo, madrugamos menos y tirando de reseñas, elegimos una vía de roca en la Pirámide de Tacul, que para eso nos hemos subido hasta aquí un juego completo de friends y empotradores.

    Hora punta en el campo base, todas las cordadas eligiendo actividad y aprovechando los primeros rayos de sol para calentarse un poco.

    La aproximación a la vía será justo al revés que la mayoría de las veces. Toca descender suavemente, para rodear el Tacul e ir a buscar su soleada cara E, a la izquierda de la imagen. En el centro, el Triángulo del Tacul, y algo a la derecha, todavía en sombra, la ruta normal del Mont Blanc de Tacul.

    Con el día que hace, es imposible no embobarse con las vistas. La góndola que une la Aiguille du Midi con el refugio Torino, sobrevolando las Grandes Jorasses (qué grandes!) y la Dent du Géant.

    Y hacia atrás, la arista de los Cósmicos y nuestro campamento.

    Junto al Gros Rognon, el descenso se hace algo más pronunciado y empezamos a tener vistas directas sobre la cara Este del Tacul y sobre el objetivo de hoy.

    La Pirámide de Tacul es una pequeña aguja empequeñecida por sus ilustres vecinos (como por ejemplo el Grand Capucin o la Punta Adolphe Rey), pero su arista Este es una escalada de grado asequible en un entorno inigualable.

    Achinando los ojos, parece que hay bastante nieve en el último tercio de la vía, y después de lashistorias de terror[/url] de Hugo y Alejandro peleando en pies de gato con travesías de nieve, péndulos y fisuras heladas en la Rebuffat de la Aiguille du Midi, decidimos volver a cambiar de planes.

    Lo llamaremos gestión del riesgo, o cura de humildad, o adaptación al medio…qué se yo, quizás por eso nos gusta tanto el alpinismo, nunca sabes a ciencia cierta si la vía estará en condiciones, si tú estarás al nivel que te exige la vía o si podrás controlar todos los factores dentro de un margen de seguridad. Como dicen por ahí, si fuera fácil, lo llamarían fútbol.

    Si miramos justo a nuestra derecha, vemos la imponente línea de la Gabarrou-Albinoni. Ya hay varias cordadas en faena, ojalá les vaya bien a nuestros colegas. Hemos quedado en contactar por los walkies a las horas en punto, a partir de las 13:00.

    Seguimos caminando sin rumbo definido, poco afectados por el cambio de planes y disfrutando a tope de este paseo por el paraíso. El siguiente monumento natural se llama ”Supercouloir del Tacul”, una perfecta línea de cientos de metros de hielo azul que corta la pared de arriba a abajo.

    Aquí todo tiene unas dimensiones descomunales. Las caidas de seracs han barrido el valle por el que se accede a la arista este de la Pirámide. Otro motivo más para no haber entrado a la vía, aunque desde aquí parece que no hay tanta nieve en la parte alta.

    Nosotros seguimos tranquilos, disfrutando de un travesía glaciar que no conocíamos. Hablamos de ir hacia la arista de Rochefort, parece a tiro de piedra, pero las distancias engañan, y mucho.

    Un grupo de esquiadores, bien encordaditos, que las grietacas lo merecen.

    La siguiente parada de nuestro particular “bus turístico” nos lleva a admirar la aguja granítica del Grand Capucin, otro hito del alpinismo desde que abrieran su vía Walter Bonatti y Luciano Ghigo, en 1951.

    Ya estamos en la zona de influencia del refugio Torino y del teleférico que viene desde Courmayeur. Resulta que la Tour Ronde está relativamente cerca, con buena huella y con una cima muy estética, pese a no llegar a los 4.000 m.

    De nuevo, nos toca descartar la cara Norte, que vamos cargados de friends y empotradores, pero sólo llevamos 2-3 tornillos y un piolet por persona.

    Vistazo a la ruta normal. Rimaya muy tapada, pala de nieve a 40-45º y un tramo de arista hasta la cima.

    Dejamos las mochilas, justo antes de la rimaya, donde todo el mundo aparca sus esquís. A partir de aquí, palas mantenidas con pequeños estrechamientos.

    La mayoría de gente ya está descendiendo. Y algunos incluso se atreven a esquiar este tramo.

    Nosotros continuamos para arriba.

    Hasta llegar a una arista nevada que nos lleva directamente a la cumbre.

    Un corto paso en roca (IIº?) y aparecemos en una estrechísima arista coronada por la Madonna de la cima.

    La cumbre es tan estrecha, que hay que hacer las fotos de cima por turnos y anclados a la misma Madonna.

    Toda la mañana ha estado haciendo un sol espectacular y justo ahora se mete la niebla y desaparecen las vistas. Nos vamos rápido para abajo, que no queremos que se ablande mucho la nieve.

    Una vez pasada la rimaya, ya en terreno “seguro” nos merecemos un pequeño almuerzo: un turrón Viena a los pies de la Tour Ronde (leáse “turrond”)

    Reunión de sabios.

    Vistazo atrás, hacia la cara Norte de la Tour Ronde, que estaba con huella y con una rimaya que se pasaba, aparentemente, sin problemas.

    Y seguimos flipando con el paisaje. Por ahí anda el col de la Fourche y el incio de la arista Kuffner.

    Y aquí, el Grand Capucin y la Punta Adolphe Rey más a la derecha.

    Por ahí abajo se esparrama el famoso Mer de Glace. Los Drus y la Aiguille Verte, presiden el valle.

    Agujas en un equilibrio casi imposible.

    A partir de aquí, llegamos al punto más bajo del glaciar, junto al desprendimiento de seracs que hemos visto a la ida.

    La temperatura ha subido considerablemente y el plateau glaciar es un horno que acaba rápidamente con nuestras reservas de líquido. El ritmo se ralentiza, las distancias parecen infinitas y aprovechamos para intentar contactar con Hugo y Alejandro, ahora que tenemos vista directa sobre su vía.

    En el primer intento, no obtenemos respuesta. Seguimos caminando y a los 10 minutos, Hugo al habla. Están bien, ya han terminado la vía y van a rapelar ahora. Han sufrido un poco, y en el pie de vía pararán a comer algo. Decidimos vernos ya en el campamento. El relato de su escalada, aquí[/url].

    Ya tranquilos, continuamos con el “via crucis” de hoy. La vuelta al campamento se nos está haciendo durísima.

    Una cordada escalando en la Punta Lachenal, que tiene fama de vías buenísimas y roca perfecta.

    Ya en la tienda, caimos rendidos, nos hidratamos y esperamos a los compañeros, que llegarán apenas una hora después de nosotros, con otra tope clásica en el bolsillo.

    Mientras cenamos, un serac se desprende del Tacul. Con todo su estruendo y su nube de polvo. Cosas que pasan en los Alpes.

    Croquis de la Tour Ronde. Nuestra ruta, la línea roja central. En verde, la cara Norte.

    Mapa del recorrido realizado:

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